Cheesecake de chocolate blanco y caramelo, ¿para morir de placer?

mayo 05, 2021

Hay recetas que las ves y dices: tengo que hacerla sí o sí. Pues es lo que auguro que os va a pasar con este cheesecake de chocolate blanco y caramelo: que lo vais a ver, os vais a quedar prendados y vais a sentir la irremediable necesidad de encender el horno y poneos a hornear. ¡Si es que ya voy conociéndoos!


Como siempre os digo, las tartas de queso o cheesecakes son uno de los postres más versátiles que hay, porque podemos hacerlas con una serie de combinaciones infinitas. Yo hacía mucho que no me animaba a hacer una con chocolate, porque reconozco que he probado con varios tipos de chocolate, crema de chocolate... pero nunca lo había hecho con chocolate blanco.


Reconozco que no es min chocolate favorito (me decanto más por el chocolate con leche o el negro, pero no por el de más de 70%, ¡ojo!), pero creo que una cheesecake de chocolate blanco es una locura. La mezcla del dulce de este tipo de chocolate con la cremosidad y frescura del queso crema dan lugar a una combinación maravillosa. Si además le añadimos el caramelo... ¡No os podéis imaginar el placer! ¿Qué os parece? ¿Os animáis?


¿Os gustan las tartas de queso? ¿Y el chocolate blanco? ¡Pues esta es una de esas receta que sí o sí tenéis que hacer en casa porque os vais a enamorar, ¡os lo aseguro! Cheesecake de chocolate blanco y caramelo, ¿para morir de placer?


CHEESECAKE DE CHOCOLATE BLANCO Y CARAMELO
Dificultad: Fácil
Horneado: 70 mins
Tiempo: 90 mins (aprox) 
Temporada: Sin temporada
Raciones: 12 personas
Etiquetas: Cheesecake, Postre
Trotamundos: EEUU y Canadá
INGREDIENTES
Para la base
120 gr de galletas tipo Digestive
60 gr de mantequilla

Para el relleno
200 gr de chocolate blanco fundido y templado
120 ml de nata para montar
Dos huevos
100 gr de azúcar
600 gr de queso crema (tipo Philadelphia)
Una cucharada y media de harina

Para el caramelo
100 gr de azúcar
20 ml de agua
30 gr de mantequilla
90 ml de nata para montar

CÓMO SE HACE
- Precalentamos el horno a 180ºC.

- Engrasamos un molde de 20 cm con un poco de mantequilla para que luego no se nos pegue el cheesecake.

- Metemos las galletas en una bolsa para congelar. Golpeamos con un rodillo para romperlo todo bien en pedacitos. No tienen que ser muy grandes, pero tampoco que se quede solo en polvo.

- Derretimos la mantequilla y la añadimos a las galletas. Unimos todo bien y lo extendemos por la base del molde. Horneamos durante 9 minutos, para que se vaya tostando la galleta.

- Mientras, en un bol grande mezclamos el queso con el azúcar y el chocolate blanco templado. Yo lo he hecho a mano, con cuidado, sin hacerlo muy rápido, ya que no queremos que entre mucho aire en la masa.

- Añadimos los huevos uno a uno y mezclamos bien. Añadimos la nata.

- Acabamos con la harina, tamizada.

- Sacamos la galleta del horno y añadimos la mezcla encima de la galleta. Alisamos la superficie con una espátula. Colocamos el molde sobre una bandeja con profundidad, llenamos la bandeja con agua para hacer la tarta al baño maría. Metemos la bandeja en el horno y horneamos durante 10 minutos a 180ºC. Pasado ese tiempo bajamos la temperatura a 120ºC y dejamos hornear durante 60 minutos.

- Cuando haya pasado el tiempo, abrimos el horno pero no sacamos el cheesecake. Los bordes se habrán dorando un poco y el centro estará más líquido. Dejamos dentro una hora, que se enfríe ahí.

- Pasado ese tiempo lo metemos en el frigorífico durante al menos tres horas. El cheesecake cogerá más cuerpo.



- Vamos con el caramelo. Os recomiendo que tengáis todos los ingredientes preparados para no tener que andar con prisas después.

- Ponemos el azúcar en un cazo con el agua a fuego medio y no dejamos de remover. Comenzarán a formarse burbujas, seguimos removiendo con paciencia hasta que la mezcla adquiera un color tirando a ámbar. Cuidado, que no se os queme, ya que si empezáis a oler a quemado será mejor tirar la mezcla. Es mejor que quede más clarito a que se nos queme.

- Añadimos entonces la mantequilla sin dejar de remover, la mezcla espesará rápidamente, hay que ser rápidos. Una vez derretida, añadimos la nata líquida, removemos rápido y bajamos la temperatura del fuego. Dejamos que espese ligeramente, sin dejar de remover con una espátula. Tiene que quedar líquido pero denso, más o menos unos cinco minutos (puede ser menos, dependiendo del calor).


- Dejamos que se temple el caramelo y metemos en tarros de cristal. Se pueden guardar en la nevera.

- Servimos el cheesecake frío acompañado del caramelo, que recomiendo que lo calentéis ligeramente para poder servirlo por encima de nuestra tarta.

¡A disfrutar!

TRUCOS Y CONSEJOS
Podemos comerlo con el caramelo, sin él, con la mermelada que más nos guste...
Se puede añadir un poco de sal al caramelo para que sea caramelo salado. ¡No os paséis!


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